Otra forma de vivir… En positivo

Cansada, por un instante, de darle a la vida, de sentir que la vida me quita, me exige, me aprieta… Aunque en el fondo sé que no es así y que todo forma parte de un proceso. Pero… Por un instante, voy a sentir a pleno pulmón que soy yo la que recibe, la que por un momento se queda quieta y deja que la vida me llueva encima con luz, energía y buenas noticias. Sí, siento que ha llegado el momento de que me toque a mí recibir y como se suele decir, recolectar lo cosechado.

Así me siento en este preciso instante cuando son las 13.45 h de un miércoles cualquiera y llevo trabajando desde las 8 am. No es cansancio, no es malestar, no es desidia ni es desesperación. No siento nada de eso, al contrario. Después de todo, de estos años, de todos estos años (cuarenta nada menos), me apetece cambiar el ciclo, el rumbo de todo en mi.

Siempre luchando, siempre a contracorriente, siempre sintiendo que todo necesita de mí un esfuerzo sobrehumano para que salga bien. Y sale bien, a veces… otras, ya sabéis, no tanto o no según me hubiese gustado. Pero siempre al pie del cañón. Bajar la guardia no me estaba permitido porque si no todo se desmoronaba cual castillo de naipes. O no. Si algo me han enseñado estos meses de rehabilitación de rodilla es que se puede ir más despacito y no se rompe nada (pero hay que cuidarlo todo bien igualmente).

Siento que todo está en mi cabeza y en mi corazón. Siento que los retos más difíciles me los marco yo misma. Percibo que somos nosotros con dichos aprendidos desde pequeños los que nos ponemos las zancadillas como con “para tener éxito hay que sufrir” “hay que luchar y pelear por lo que se quiere”… ¿Por qué? ¿Por qué nos enseñaron que todo en la vida es una lucha y difícil?

Yo me lo creí tanto que he hecho de esa forma de vida… Mi vida. ¡Hasta ahora! No quiero más lucha, no quiero más sufrimiento y es que no hay que confundir dedicación, perseverancia, ahínco e incluso esfuerzo con sufrimiento y lucha. ¡No confundamos!

Tengo 40 años recién cumplidos (muy recién cumplidos – 31.08.2019) y después de toooooodo lo que he vivido en estas cuatro décadas y concretamente en los últimos 6 años, ahora yo decreto que todo va a ir bien. De hecho… ¡Todo va bien!

Me focalizo (porque todo mi poder reside en mi mente) en dejar que la vida fluya y yo interactuar con ella desde la confianza plena, desde el buen hacer, desde el amor, desde el hacer las cosas con pasión y cariño… Me enfoco a lo positivo que ya es hora de recolectar y por qué no, dejar que la vida me de.

Y es que a veces nosotros mismos y lo digo por propia experiencia, somos los que bloqueamos lo bueno que la vida tiene por darnos. En alguna parte de nuestra naturaleza somos negativos, tenemos miedos y proyectamos dificultades incluso cuando ni siquiera están en nuestra vida. Somos sufridoras por defecto y mejor si nos imaginamos lo peor y empezamos a pasarlo mal con antelación… Cuando seguramente eso ni siquiera llegar a pasar pero eso que nos llevamos sufrido (y si pasa oye, que ya lo viviremos en su momento).

Yo era así (digo era porque es mi mayor propósito de año nuevo que para mi empieza en septiembre)… Y ya está bien. Por mi, ante todo por mi porque como me decía ayer un amigo… ¡Qué berrinches te llevas solo por suposiciones tuyas!

Ahora me toca porque me apetece hacer que todo sea más fácil. La vida seguirá su curso y seguro que habrá momentos más complicados pero como me los tome y como los gestione es mi responsabilidad y yo estoy dispuesta a darle a todo otro enfoque, uno más fácil y menos dramático.

Ay, es que yo soy Drama Queen… O era (vamos a seguir usando el era). Qué me gustaba un drama, un pasarlo mal, una pena y un sufrimiento. ¿Por qué? Bueno, el por qué ya lo descubrí y está súper enraizado en mi relación familiar (si sufría y daba pena pensaba que tendría el cariño de mi madre… Bloqueos emocionales que hay que gestionarse) pero me he trabajado con mucho esfuerzo (eso sí) esto y he conseguido identificarlo y subsanarlo (quedan brechitas pero voy poco a poco con ello).

Así que lo de Drama Queen, quedó en el pasado. Ya está. Ahora me visto de rosa, de verde, de naranja y de amarillo… Incluso de negro pero porque me apetece y me veo guapa. El color de mi vida lo marco yo. Que sí, que pasan cosas, yo lo sé (quién me va a decir a mi que no pasan cosas difíciles y duras) pero bueno, hay que superarlas y seguir viviendo (nada de sobrevivir). Y animarse, y venirse arriba… Muy arriba.

Todo en la vida tiene infinitos puntos de vista y a partir de esos, podemos decidir cómo vivir la situación. Podemos sufrir en demasía y hacerlo todo mucho más difícil o ver la parte positiva (aunque sea el aprendizaje que nos llevamos) y tener una existencia más liviana. Saber identificar lo que es nuestro y lo que es del otro para no entrar en broncas que no nos corresponden; saber amar y también dejar que nos amen; respetar y hacernos respetar… Todo eso es más fácil si le ponemos el signo positivo. Yo, me apunto. Total, de la otra forma de vivir, la de la pena, lo complicado, la lucha y el hastío ya me lo se de sobra, tengo 40 años de experiencia… ¿Qué puedo perder si pruebo esto de hacerlo en positivo? Creo que nada y que si acaso, gano.

Y es que como dice la canción (que la música es vida)…

“Debe haber otra forma de vivir… « y yo… ¡Me apunto!

pd. No me juzgo, no me castigo… Lo he hecho lo mejor que he podido con lo que tenía sobre la mesa, lo aprendido, lo que tenía delante y mis capacidades. Ahora, con mucho vivido y más gestionado, con haber sido más que exigente conmigo mismo y haberme metido palizas de gestión emocional incluso en los peores momentos de mi vida cuando la tormenta duraba demasiado… Es el momento justo, apropiado y preciso para tomar esta determinación. ¿Por qué no antes? Porque no habría podido. Sin más.

Author
Mi vida cambió desde que asumí la completa responsabilidad de mi vida, mis actos y todo lo que ocurre a mi alrededor y que me afecta. Intento no castigarme, racionalizar y cuando puedo, fluir. Ese, es mi objetivo. Además de esto, amo la comunicación, escribir y expresarme y ese, es mi trabajo desde mi impulso emprendedor de mi estudio de marketing y comunicación.

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