Mi esencia

A punto de cumplir 40 años, siento que he llegado a mi esencia. Mi esencia. Me gusta cómo suena. Representa, mi esencia, mi yo más profundo y más auténtico. Antes esta profundo, escondido, ausente en la mayoría de los casos y del tiempo. Ahora es visible, está activa. Convivimos el 90% de nuestro tiempo. Mi esencia por fin es libre, he conseguido sacarla a flote y que sea lo que me determina. Mi esencia por fin es mi compañera de vida.

En dos meses y unos días más estaré cumpliendo 40 años. Una cifra redonda, de esas que impactan y que generan “crisis existenciales”. Una de esas cifras que todos celebramos de una u otra manera. 40 años. ¿Será un cumpleaños convencional? Me ocuparé de que no sea así. Me gustan, me encantan los cumpleaños. Creo que son días para festejar al máximo, para agradecer a la vida, para cerrar etapas y abrir otras nuevas. Y los 40, son más que importantes, al menos, los míos para mí.

40 años. Ha pasado tanto en mi vida en estos 40 años. Tanto. Que a veces, por la noche (estos días me ocurre mucho), me pongo a repasar determinados capítulos y descubro que he olvidado muchas circunstancias, anécdotas y personas. ¿Olvidado? Quizás no tanto pero si están más que escondidos en mi memoria. Puede que porque sea mejor así para no dañar mi presente o simplemente porque es tanta información que alguna, hay que ir descartando para dejar espacio a lo que quede por vivir.

Media vida. Eso espero al menos que representen estos 40 años. Media vida que he tenido en muchísimos casos y momentos, que lucharla hasta la extenuación. Una media vida que no ha sido fácil, de hecho, ha habido momentos de pensar, sentir y exteriorizar que “para qué”. Pero eso es pasado y aunque lo llevo impregnado en cada poro de mi piel y me ha hecho ser quien soy,  hay que ponerlo en su lugar apropiado para poder continuar.

Pasado, sí, pero fundamental en mi vida. Lo miro de reojo sin que me invada de tristeza y melancolía pero me dé el sabor de saberme capaz, luchadora, tenaz y muchas otras características de mí que me han hecho llegar aquí.

Aquí. Aquí estoy, con mi esencia a flor de piel. Ese pasado es el que hoy me permite decir que mi esencia ahora es libre, que convivo con ella, que me gusta y cada día más y que estamos dispuestas a vivir otros 40 años más juntas y felices. Feliz. Cuánto he ansiado sentirme así en estos 40 años y se me tornaba siempre más que complicado.

Mi esencia. Me gusta como suena y me gusta lo que hay detrás de esa palabra. Hoy soy quien he sido siempre pero muchísimo más auténtica y sobre todo, más libre. Decía ayer uno de mis mejores amigos que siempre he sido libre aunque en realidad quería decir que “siempre he hecho lo que he querido”. ¿En serio? Bueno, vivir – trabajar – estar con quien quería no siempre era ser libre. Era esclava de mis decisiones enfocadas a un objetivo muy concreto: la aceptación y el amor de mi familia.

Ellos han regido siempre, en silencio, en oculto, en la distancia y sin pedirlo, mi vida. Yo sólo quería su amor, su aceptación, su todo. Mi vida la moldeaba de buenas maneras y después con decisiones bruscas, entorno a buscarles a ellos acercándome o alejándome.

Pero todo esto es pasado y sólo me sirve ahora detallarla levemente para explicar que eso ya no está. Ahora es cuando soy más libre que nunca. Con casi 40 años he conseguido lo que siempre he deseado… TRANQUILIDAD. Jamás pensé que la felicidad era algo tan sencillo como estar tranquila. La tranquilidad es lo que me permite ser feliz y con eso, puedo llegar allí donde quiera. Y esa, es mi esencia, estar y ser tranquila.

¿Fácil? Me río. Para mi es lo más complicado a lo que me he enfrentado jamás pero quizás este camino de años me ha permitido llegar a ello. Desde esta tranquilidad, veo mi auténtica esencia. Esa que quiere ser libre para decir lo que siente con asertividad (sí, con determinación pero sin agresión a nadie). Esa esencia que me permite tomar decisiones importantes en mi vida como la de “no ser madre” sin importarme el juicio social. Esa esencia que expresa, decide, vive, disfruta y tiene adjunta emociones que me hacen estar orgullosa de mi como el amor, la empatía, la generosidad… Siempre han estado pero otras características más determinantes para el momento pasado como la lucha, la rabia o el arrojo las ensombrecían.

Mi esencia. He llegado a ella y me gusta ella. Con la edad, con los años, con las vivencias, te vas quitando capas cual cebolla. Dicen que las personas mayores dicen lo que sienten porque no les importa ya lo que piensen otras. Yo pensaba que eso era una falacia y un “permiso y justificación” de los ancianos para decir y hacer lo que quieren. Lo sigo pensando. No se puede agredir al otro con nuestros puntos de vista ni actitudes pero, sí es cierto que la edad te da eso de lo de fuera, cada vez te importa menos.

Y así te vas quitando capas como cuando te cada noche te quitas la ropa para ir a dormir y soñar. Ahora sueño mucho despierta. Me gusta, me hace sentir bien y percibo que los sueños, pueden hacerse realidad si uno quiere y los trabaja.

Mi esencia. Mi yo. YO.

Author
Mi vida cambió desde que asumí la completa responsabilidad de mi vida, mis actos y todo lo que ocurre a mi alrededor y que me afecta. Intento no castigarme, racionalizar y cuando puedo, fluir. Ese, es mi objetivo. Además de esto, amo la comunicación, escribir y expresarme y ese, es mi trabajo desde mi impulso emprendedor de mi estudio de marketing y comunicación.

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