Manipulación… ¡Somos seres manipuladores!

Y quien diga lo contrario, es que no es autocrítico y/o no se ha analizado bien. Como si tratase de una terapia de grupo… “hola, soy María, y soy manipuladora”. Sí, así es y cuanto antes lo reconozca, antes puedo solucionarlo y tener relaciones más saludables desde la libertad propia y de los demás.

Todos manipulamos de forma más o menos conscientes a los demás y es que manipular es usar nuestros medios para conseguir que el otro haga lo que queremos / consideramos.

Bajo esta premisa, mira un poco hacia ti mismo (no te preocupes, no tienes que decirlo en voz alta, es solo un ejercicio para ti) e identifica si alguna vez en tu vida (ya ni digo de forma habitual) no has pretendido que alguien haga lo que tú querías y te gustaría. ¿No? ¿En serio? Venga. Diariamente, todo el rato. Y eso es así.

Nos pasamos el día queriendo convencer al otro de que lo que nosotros pensamos, de que la forma en la que nosotros hacemos las cosas es la adecuada y que él / ella debe hacerlo así porque será mejor para él / ella. Bueno, ese es el discurso que decimos hacia fuera y también hacia nuestro interior pero el verdadero objetivo es “salirnos con la nuestra” porque somos así, es de naturaleza.

Queremos que el otro (amigo, empleado, cliente, pareja, padres, hijos…) hagan lo que nosotros queremos, ya sea ir a un lugar y no a otro, escoger una película, tomar una decisión… Es así y si no lo conseguimos exponiendo nuestras razones y llegando a un acuerdo saludable entonces es cuando sacamos nuestras armas para imponernos al otro o llegar a imponer lo que queremos y ahí, señores, entra la manipulación. Y todos en algún momento, la hemos ejercido.

Yo me reconozco, en algunos escenarios más que en otros, manipuladora. Porque todos los somos y yo no soy menos que nadie. De hecho, cuanto más inteligente se es, más se puede manipular al resto y de forma más sutil y elegante.

Manipulaciones de todo tipo y encubiertas

Manipular es decirle a otro “no llores”, “tienes que gestionar los sentimientos de esta manera”, “esto deberías hacerlo así, de esta manera”… Todo es manipular si conseguimos que el otro haga lo que queremos cuando no está ni convencido pero lo hace.

Manipular también es generar miedo en la otra persona para que así, actúe como nosotros queremos. ¿Sabes eso de las parejas de “me vas a perder para siempre” para que así tome acciones de acercamiento? Manipulación absoluta. Y pongo este ejemplo porque es el más claro con el que yo he empezado a controlar esa manipulación hacia una de las personas que más quiero en mi vida y que me reprocha mucho esa manipulación (que ojo con la ley del espejo, que cuando le decimos a alguien que nos manipula es porque nosotros mismos lo hacemos y mucho).

Decirle a una persona “me vas a perder” es generarle miedo para que actué de determinada manera, la que nosotros queremos que es venga hacia nosotros. Si te quieres ir de la vida de alguien, se lo dices y te vas. Si te vas a quedar, te quedas sin condiciones (otra cosa es hacer una alianza y llegar a acuerdos comunes) que generan temor. Pero no digas que te vas solo para provocar una reacción que normalmente es la de que te vayan detrás.

Otra manera de manipular y mucho y me encantó este post es a través del silencio. No contestar a unos mensajes, no atender al teléfono y dejar de hablar cuando el otro quiere mantener una conversación, es también una forma y además muy cruel de manipulación.

Relacionarse con libertad

Es importante que identifiquemos cuándo somos manipuladores y tiene consecuencias en el otro porque seguramente, estamos generando relaciones basadas en chantajes emocionales y muy alejadas de la libertad.

Uno debe elegir apostar por una relación – persona si así lo siente libremente, motivado por sus sentimientos no por el miedo ante la amenaza de perder a esa persona. Al igual que es importante hablar con quien necesita tener una comunicación (se pueden establecer los modos de esa comunicación) sin castigarle con un silencio. Todo debe ser más saludable y desde una libertad absoluta.

Estamos muy habituados porque así hemos crecido a amar con condiciones, con manipulación, con chantajes emocionales y con el miedo como herramienta. Y digo amar en general (parejas – familias – amigos). ¡Cuántos padres / madres hay que hacen esto? Yo recuerdo mi relación familiar y puedo decir que había muchísimo de esto y seguramente por eso yo lo he replicado.

Ahora, con 40 años cumplidos me estoy trabajando esto. ¿Me gustaría siempre salirme con la mía por encima de todas las cosas? Hombre, pues ahora mismo ya no porque sé que eso va en detrimento de la felicidad del otro y no quiero ningún tipo de relación así en la vida. Las cosas se hablan, se consensuan y se llegan a acuerdos saludables. Y si hay que ceder, se cede porque luego será el otro el que lo haga. Así, de forma equilibrada.

¿Por qué entonces manipulamos? Por miedo. Porque tenemos miedo a que nos dejen, a que no nos quieran, a que no nos elijan y preferimos tener a alguien manipulado o que haga lo que nosotros queremos con artes no saludables a recibir un no y aceptarlo. Porque estamos criados en el apego y pensamos que las personas son nuestras y nos falta confianza en nosotros mismos (qué poquito se ha trabajado esto de la autoestima saludable – sin llegar a la soberbia) para dejar libertad de pensamiento y actuación al otro.

Y cuánto nos cuesta entender que el otro tiene otro punto de vista, que es tan respetable como el nuestro, que podemos convivir con ello e incluso, nutrirnos de otras aristas de una situación.

Yo ya no digo eso de “me vas a perder” para que el otro me valore. Si alguien no ve mi valor o no le gusta lo que le ofrezco, me iré. Y me iré sin condiciones, sin chantajes y sin amenazas. Él / ella son libres de actuar como consideren y aceptarán las consecuencias. Y si me quedo, me quedo dando lo mejor de mi en libertad, y no lo considero humillación si me quedo aceptando la opinión del otro ni que me está manipulando sino que acepto, porque lo he pensado – meditado y me convence porque me hace mejor lo que me ofrece.

Cambiar, mejorar es crecer y es de persona inteligente y yo, me lo quiero considerar.

Para mi la pregunta hacia nosotros mismos ya no es si manipulamos o no sino, ¿reconozco que manipulo y quiero cambiarlo?

Author
Mi vida cambió desde que asumí la completa responsabilidad de mi vida, mis actos y todo lo que ocurre a mi alrededor y que me afecta. Intento no castigarme, racionalizar y cuando puedo, fluir. Ese, es mi objetivo. Además de esto, amo la comunicación, escribir y expresarme y ese, es mi trabajo desde mi impulso emprendedor de mi estudio de marketing y comunicación.

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