Coachs y coaches sin profesionalidad

Coachs, coaches y otros nombres que determinan pseudo-profesionales que ante todo cometen errores garrafales porque los primeros que necesitan terapia son ellos pero que se atreven a decirle a otros cómo deben llevar su vida. Y lo hacen tan asertivamente que incluso, rebasan las líneas de la legalidad en su profesión.

El por qué de este post sobre Coachs sin principios

Hace tiempo que quería escribir este post pero como siempre que implica a una de las 4 personas más importantes de mi vida, le doy muchas vueltas y me lo dejo dentro durante antes aunque eso me implique sufrir. Esto pasó incluso cuando postergué realizar mi sueño de tener una agencia de marketing (mi profesión desde los inicios) para no ofenderle a él. Ahora vengo con meses, literalmente un año, de darle vueltas a una situación que me ha dañado muchísimo y que a él también se lo está haciendo y que por salvaguardar nuestra relación familiar, no le he contado. Pero llega un momento en el que ves que él se está perdiendo por tener una guía errónea, equivocada y manipuladora y que con ello está consiguiendo romper los lazos familiares que tanto nos cuesta construir entre nosotros.

Basándome en esto y en que como paciente que pagué mis sesiones puntualmente, he decidido escribir este post para dar luz a él si lo lee y también a otras personas que puedan en algún momento, estar bajo los influjos de coachs “nada profesionales”. Porque si hay algo que debemos tener muy muy en cuenta es que por ejemplo, si yo me equivoco en mi trabajo (me dedico al marketing y la comunicación), tendrá consecuencias sobre la economía de un negocio pero, si alguien como un coach comete errores, va a dañar el centro de una persona que es su parte emocional y ojo, que eso es tan o más importante que la salud física de alguien así que, asumamos responsabilidades.

El inicio de mi experiencia con “coachs”

Todo comienza por hacer caso, en mi momento más complicado, a una persona que para nada, es profesional. Algo que suele ocurrir cuando estamos mal, que nos dejamos influenciar por personas poco recomendables pero nuestro dolor no nos deja analizar con prisma

La situación del momento X

Mi padre había fallecido un año y medio antes. Yo me había separado de mi chico. Mi madre acababa de fallecer en agosto y yo estaba literalmente… rota por dentro. Y en ese momento tiré de algo que aprendí hace tiempo que es lo potente e inteligente que es pedir ayuda. Así que me lancé.

Noviembre de 2016. Noviembres de mi vida. Ya había pasado por terapia y no quería comenzar con alguien a quien contar el pasado. También había pasado por una coach con inexistente experiencia de la que al final pude extraer su frase de final del proceso: “contigo poco puedo hacer porque tú estás más evolucionada que yo”… ¡Ole! En fin, no me aportó gran cosa pero al menos, no me perjudicó. De hecho, de allí saqué que cada día hago la cama, ordeno mis comidas y que eso de “eso es tuyo, no mío, míratelo” no vale para todos los casos.

Así que como sabía que el coaching marca un objetivo y se trabaja en x sesiones para llegar a él, busqué uno para hacer el duelo de mi madre y de mi padre (que no había hecho). Como también sé que no puedes saber cómo es un profesional hasta que empiezas, le pregunté a una amiga de mi hermano que es coach si conocía a alguien en Madrid para recomendarme. En ningún momento yo le propuse que fuese mi coach porque di por hecho que ella no aceptaría: es la mejor amiga de mi hermano, la mejor amiga de mi cuñada, le hace coaching a mi hermano, le hace coaching a la empresa de mi hermano, le hace coaching a mi sobrina y cada mañana habla con mi cuñada porque es su mejor amiga de todo lo que ocurre. Además, estuvo muy cerca de mi madre en los meses de enfermedad y previos a su fallecimiento. Pensé, y yo lo sabía, que alguien tan implicado con mi familia no podría llevarme el duelo de forma objetiva. Pero yo no soy la profesional de esto y me dejé guiar cuando me dijo “no conozco a nadie, pero yo te hago el coaching”. En ese momento, rota de dolor, destrozada, no lo pensé (ahora entiendo a la gente que entra en sectas en determinados momentos). Lo único que se me vino a la cabeza fue: bueno, mejor, ella conoce mi historia y no tengo que contarle cosas que son muy dolorosas. Qué bien.

Comienzo de la debacle

Así que ella puso su tarifa, sus condiciones y comenzamos. Ahora, con el tiempo, veo que todo fue mal desde el principio y es que es una persona que como profesional poco puede aportar de decirle a los demás cómo llevar su vida cuando la suya propia es un auténtico caos. Es asertiva, manipuladora hasta tal punto de que todo se hace como ella dice. Y es curioso porque esto llegaba hasta tales extremos de ella escribirme por whastapp “ordenándome” que fijase la cita porque tenía que organizarse. Ehh… si yo soy la clienta, te diré cuando puedo y si no, me amoldo pero qué era esto de hacerlo así. Alucinante.

En todo este barullo empecé a darle vueltas cómo era capaz de no mezclar lo que yo le contaba de mi hermano con lo que él le contaba de mi y de cómo mi cuñada también lo vive todo. Pero como no teníamos suficientes ingredientes, le sumamos el trabajo de marketing. Ella estaba haciendo su página web con la agencia de mi hermano pero no le gustaba para nada la forma de trabajar con ellos y entonces me pidió trabajar conmigo “para que yo revisase todo lo que ellos hacían”. Y dije que sí (anda que a mi, ya me vale). Pero esto fue una úlcera de estómago en las navidades cuando me di cuenta de que con mi coach trabajaba cómo me sentía porque mi chico me mantenía oculta de sus padres y cómo salir de esa situación porque era humillarme y ella, mi coach, me estaba llevando a la misma situación con mi hermano porque obviamente no le quería contar nada de que trabajaba conmigo para que su relación con él no afectase. Y entonces me di cuenta que era un auténtico caos y me negué a seguir hasta que se lo contase. ¿Contestación de ella? Bueno, no lo hice por ti para que no se enfadase contigo. ¿Perdón? Ahí vi la manipulación absoluta a la que nos somete a todos.

Cómo abrí los ojos

Pero la clave la pusieron dos personas de mi entorno muy profesionales. Una es una gran amiga sicóloga que le pregunté si ella habría llevado mi duelo a lo que contestó que jamás en la vida porque es mi amiga y no se pueden mezclar vínculos porque nadie es capaz de ser objetivo. Y la otra es una coach (de verdad) que tengo como clienta que un día comentando esto me dijo: María, esta práctica de mezclar familias e incluso trabajo es “ilegal” dentro del colegio de coachs y sicólogos y pueden retirarle la licencia.

Ahí abrí los ojos del todo y dejé de tener relación con ella, con la supuesta coach, cuando además me exigía que yo dejase todo para hacer sus cosas de trabajo cuando ella consideraba… Vaya, una falta de respeto por mi tiempo absoluto. Luego, con distancia, vas viendo muchas cosas y es que es una persona que tiene situaciones tan determinantes como escasez económica (y quería que trabajásemos mi relación con el dinero y mi hermano me dice que trabaja con ella la relación con el dinero… ¿pero cómo vas a trabajar con alguien algo que ella misma lo tiene como conflicto?).

Pero sin duda alguna la situación que más me duele y chirría y que me tiene destrozada es que ella es la “coach” de mi hermano y de mi cuñada y falta que lo sea del carnicero de la familia. Ella trabaja con mi hermano la relación que tenemos él y yo como familia, obviamente. Una relación que nos esforzamos y mucho por hacer crecer desde un amor nuevo desde que mis padres fallecieron y ella… la “coach” no tiene relación con ninguna de sus cuñadas, ni de las de sus hermanos ni las de su marido… ¡Se lleva mal con todas! ¿Qué cómo lo sé? Porque ella, en las sesiones que yo pagaba, me lo contaba. ¿Qué le está haciendo trabajar a mi hermano y a mi cuñada desde este punto de odio y rabia que tiene a las cuñadas y a sus propios hermanos?

*Aquí me repito una frase que me decía mi padre: Si todos los demás dicen o hacen una cosa y sólo tú la contraria, piensa que la equivocada eres tú, no el resto del mundo. (Me encanta y me hace ver todo con otra lupa de responsabilidad)

Elegir bien el profesional de coaching

Señoras y señores, por favor, veamos quién nos trata antes de dar un paso hacia delante. Esto es como ir a la peluquería: ¿te dejarías arreglar el pelo por alguien que no se ha lavado el suyo ni peinado en semanas? Si alguien tiene una vida que es un desastre, no puede ser maestro de ello. Porque somos humanos, porque reflejamos en el otro lo que somos y porque no se puede evitar (por mucho que ella dijese lo contrario).

Es nuestra salud emocional, es básico que lo trabajemos con alguien que esté en un equilibrio y que tenga la capacidad de separar desde la salud propia. Cuidado con la manipulación… porque en este caso es de un calibre tan fuerte y tan evidente, que está dañando a una familia al completo y también a una empresa. Ella quiere la vida de otros, mi hermano y su bonita familia y lo manipula hasta más no poder. Y me callaría si lo hiciese “como amiga” porque cada uno elige sus amigos pero “como supuesta profesional” me parece algo absolutamente garrafal.

Notas finales para navegantes y «afectados» víctimas

Seguramente este post si llega a ciertas manos causará estragos pero es mi experiencia en primera persona y normalmente, somos más de matar al mensajero antes de ponernos a reflexionar y agradecer que se nos abra los ojos. Asumo esas posibles consecuencias. Al fin y al cabo ya tengo otras derivadas de la manipulación de esta persona y su inexistente profesionalidad y también como no, de que mi hermano no sea capaz de detectarlo y tomar las decisiones acertadas. Y no digo que ella no esté en su vida, eso me da igual, pero sí saber filtrar y ver con objetividad porque al final lo que ocurrirá… es lo que ambos sabemos.

En fin y como resumen y paradoja: ¡Cuidado! Cuidado en manos de quién ponemos nuestra salud emocional, nuestro trabajo interno y nuestro acompañamiento. ¿Coachs? Sí, claro pero mirad bien su cv y también un poco más allá y jamás, con personas que tienen cierta implicación personal con nosotros.

Pd. Quizás haya quien piense que no podemos o debemos hablar de nuestras experiencias porque es intimidad… Bueno, es mi experiencia y desde mi libertad yo decido contarlo en este caso, para ayudar a otros y también porque es la única forma de ser escuchada. Si fuese una relación personal quizás no lo contaría así o lo diría de otra manera pero cuando contratas a un profesional y pagas por sus servicios, estamos en el derecho y también en la obligación de contar nuestra experiencia y ayudar a otros. Si alguien cuenta cómo le va conmigo en temas de marketing, lo asumo y así debe ser igual que hacemos de un hotel y decimos “mis padres cuando fueron…” pues esto es igual. Mi única pretensión es que nos demos cuenta con ejemplos reales del daño que puede causar un mal profesional sin principios.

 

Author
Mi vida cambió desde que asumí la completa responsabilidad de mi vida, mis actos y todo lo que ocurre a mi alrededor y que me afecta. Intento no castigarme, racionalizar y cuando puedo, fluir. Ese, es mi objetivo. Además de esto, amo la comunicación, escribir y expresarme y ese, es mi trabajo desde mi impulso emprendedor de mi estudio de marketing y comunicación.

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