2019, muchísimas gracias. Es el momento de decirte adiós.

2019. Hoy te marchas. Toca decirte adiós pero también, por supuesto, ¡GRACIAS!

No has sido fácil pero tampoco sabría decir si has sido el año más difícil de mi vida. Tienes serios rivales en años predecesores así que por humildad, dejaré eso del “año más difícil de mi vida” sin asignar. Lo que sí tengo claro que si hay algo que define este año para mi es la palabra SUPERACIÓN PERSONAL y también otra, ORGULLO de mí misma.

He pasado mucho este año, de todos los aspectos y ámbitos pero he podido ver en mi una persona y una mujer que había perdido la percepción de que existía.

2019, el año en experiencias y emociones

El año lo empecé llorando, literalmente, de dolor físico y emocional. A este segundo, al emocional, estaba más que menos habituada y lo tenía “controlado”. Aunque cuando viene, sufro como si no hubiese un mañana y pareciese algo nuevo en mi vida, la realidad es que tengo herramientas para salir de esos baches y cuando recobro “la cordura” sé que es algo que terminará pasando. Por experiencia lo sé.

Pero si había algo para lo que yo no estaba preparada y que este año lo he sufrido ha sido el dolor físico. El 31 de diciembre lo pasé recién operada de LCA (ligamento cruzado de la rodilla) y con un dolor que jamás había sufrido a lo que le sumé y no lo tenía en mi esquema, mi incapacidad para moverme y valerme por mí misma. Por supuesto, no olvidemos… ¡Sola! Y más de lo que yo pensaba porque la persona que más quería y que pensaba que en un momento así, estaría (me lo prometió la noche que murió mi madre) decidió no estar y mi hermano, tampoco. Así que me enfrenté a esa situación de dolor físico como pude y pude mal porque ese escenario pudo conmigo.

Lo que sí recuerdo de aquellas semanas es que mientras el dolor físico me consumía, quizás porque estaba centrada en él y en superarlo, el dolor emocional era menor y fui capaz de sacar mucha fortaleza para no dejarme ir y volverme loca por estar ante ese dolor de ver que “mi persona” me dejaba sola. Me alejé de la situación emocional porque quizás no podía con tanto y era demasiado para mí.

Ese fue mi comienzo de año a lo que siguieron 6 meses de muchísimo dolor, mucho y una caída empicada a los infiernos físicos y emocionales. La rehabilitación diaria de rodilla, el dolor que sufría constantemente, el verme incapacitada, el tener que superarme día a día para poder hacer mi vida – trabajar – continuar… pudieron conmigo y caí en una depresión que aún hoy sigo sin saber muy bien como la he superado… Bueno sí, como siempre, con todo mi arrojo y esfuerzo.

Fue duro no, lo siguiente pero lo pasé y conseguí recuperar al 99% la flexión de mi rodilla (algo que no consigue casi nadie) y que mi pierna se recuperase en la medida que yo trabajaba para ella. Mi RODILLA ha sido el centro de mi vida durante todo el 2019. Se ha llevado toda mi atención y más.

Pero este proceso me ha hecho reconocer en mí la VALENTÍA, el ESFUERZO, la TENACIDAD y la PERSEVERANCIA que ni yo sabía que tenía. Hubo momentos en los que pensé que no podría y que abandonaba… Pero no lo hice. Así que lo conseguí y ese aprendizaje me lo llevo para cuando tenga problemas y situaciones en las que me quede k.o.

Como digo, durante esos meses tuve que hacer frente a ver como la persona que yo más quería en mi vida y que siempre pensé que estaría ahí, no solo se alejaba sino que me trataba mal y encima, me culpaba. No estuvo en mi peor momento como yo siempre esperé y pensé y no supe o no tuve energía para en los momentos clave, saber irme. Ahora sé por qué y estoy a punto de solucionarlo en mi misma y salir de ahí para siempre, de mi patrón más doloroso de mi existencia. Pero ese dolor emocional ha sido tremendamente duro.

He aguantado vapuleos tremendos, dolorosos y que no sabía que yo podía superar. He soportado la mochila de la culpa, el sentir que me merecía lo que recibía y que debía inmolarme para no perder a esa persona… Sin que nadie, ni siquiera yo misma nos percatásemos de que era al revés y de que era a mi a quien estaba perdiendo. Pero para eso necesitaba tiempo y una serie de circunstancias.

También 2019 ha sido el año de remontar, de buscar escapadas aunque fueran a pocos kilómetros de Madrid para coger aire… Necesitaba respirar y lo conseguía con salidas cortas pero repletas de naturaleza que me ayudaban a recargar pilas.

En este año, aunque parezca mentira, también he viajado y eso me ha ayudado muchísimo porque VIAJAR SOLA es el mayor viaje al interior de una misma que se puede hacer.

12 meses en los que también he apostado por mi negocio pero sin anteponerlo a mi vida personal y por supuesto, a mi salud. Decidí que tenía que trabajar menos para poder dedicarme a mi rodilla y fui responsable de hacerlo así. Me salió bien. Mis clientes se quedaron conmigo y cuando en septiembre decidí que era el momento de volver a la carga, he recuperado poco a poco mi brillo, toque y también subido de nivel poco a poco en cuanto a recuperar mi productividad y ritmo.

He estudiado, me he reciclado, formado y aprendido nuevas técnicas para mi trabajo que me están dando satisfacciones muy chulas (como el caso del Visual Thinking). Y eso, me encanta porque me ha hecho volver a brillar en uno de mis terrenos más importantes, el trabajo.

Este año he recuperado una de mis pasiones superando el miedo al resultado y disfrutando del proceso. He vuelto a dibujar y pintar y he encontrado en la acuarela la mejor forma de meditación que existe para mí y el camino para reconectar conmigo misma y estar tranquila y bien. La acuarela me está dando mucho y muy bueno.

Y por supuesto, 2019 ha sido el año en el que me he dado cuenta de que no tener familia ni pareja no significa, ni de lejos, estar sola. MIS AMIGOS son extraordinarios con sus aciertos y sus defectos. Con todo, son maravillosos. Me he dado cuenta en este último mes sobre todo lo mucho que les tengo ahí, que se ocupan de mi, que me cuidan y que me quieren. He recuperado personas importantes en mi vida y sigo cuidando de los míos. He conocido a personas maravillosas como mis chicas del club de lectura y otras tantas que espero, y así trabajaré para que se cumpla, que se queden por mucho tiempo en mi vida.

He descubierto en estos últimos meses del año una emoción que yo no sabía ni su nombre y que fue una amiga la que en mi coche, una tarde, la verbalizó. Me he sentido TRAICIONADA y es que yo jamás puse toda mi confianza ciega en alguien para descubrir que me estaba mintiendo y engañando al máximo.

Me he dado cuenta de que cuando estás en las situaciones, puedes perdonar ciertas cosas que jamás pensarías que lo harías… Perdonar sí, olvidar y recuperar confianza, de eso tengo dudas, serias dudas y no he llegado a ello. No puedo escribir mucho más sobre esto de la traición, estoy en pleno proceso de gestionármelo.

Para finalizar, 2019 me dio el cumplir uno de mis sueños, viajar a Bali. Este diciembre emprendí este viaje que llevo años preparando, 8 exactamente. Era uno de mis grandes sueños y pude cumplirlo. Me iba para 36 días y a los 21 me he vuelto. No me siento una fracasada, al contrario, una VALIENTE por haberme ido en el momento además en el que me fui (en plena crisis de traición y poniendo toda mi energía y amor para perdonar) y también súper valiente por haber decidido volver cuando estaba ya sufriendo allí.

En 2019 he cumplido 40 años y estoy ante todo y sobre todo, ORGULLOSA DE MI MISMA. Soy una gran mujer, soy una mujer valiente, soy una mujer que va a por aquello que quiere y sí, por qué no decirlo de mi misma, SOY UNA MUJER EXCEPCIONAL porque no me conformo con lo fácil, porque voy a por lo que es difícil y no paro de gestionar esos nudos que están dentro de mi para poder ser mejor. Porque no culpo a nadie de mi vida, porque asumo mis responsabilidades, porque no me quedo en la zona de confort y porque se que puedo y debo hacer mucho por mi misma. He aprendido que tratar bien al ajeno es fundamental y que todo es más fácil de lo que pensamos si nos enfocamos en la generosidad.

Quiero añadir que este año también he aprendido y lo he visto en Bali que lo excepcional y maravilloso de nuestra vida es precisamente, lo cotidiano. Ahora sé que mi vida, esta que he construido y que tanto me ha costado, me encanta y maravilla. Que amo mi hogar, mi rutina, mis pequeños grandes momentos de tranquilidad en mi entorno y que esto, es lo que deseo que permanezca.

Supongo que podría pasarme días escribiendo sobre el 2019 pero este, es un buen resumen. Termino el año llegando al corazón de ese importante nudo emocional que ha marcado mi vida. También les estoy diciendo adiós a mis padres ahora ya sí para poder avanzar en mi vida. Estoy feliz por ello porque les doy las gracias por todo, estoy en paz, les perdono, me perdono y ahora sí, puedo continuar.

Y no puedo olvidarme, este año he cumplido 40 años… ¡Que no es poca cosa! Cerrar así una década y empezar otra no es casualidad. También me he dado cuenta de que se había terminado mi historia de amor, la del amor de vida y que siempre lo será aunque rehaga mi vida y me vuelva a enamorar porque nuestra conexión siempre será especial pero cuando te echan de mil formas diferentes y no apuestan por ti, por la razón que sea, hay que marcharse. Estoy aún en ello, en duelo, pero avanzando.

¿Qué le pido al 2020? SALUD y ENERGÍA para yo poder hacer el resto. Porque si tengo salud y energía puedo trabajar en lo que me gusta, conseguir dinero para una vida más fácil y divertida, puedo cuidar de mis amigos y tener una vida repleta de buenos momentos… Salud y energía. Eso es lo que deseo.

Gracias 2019. Siempre en mi corazón y mi alma.

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Author
Mi vida cambió desde que asumí la completa responsabilidad de mi vida, mis actos y todo lo que ocurre a mi alrededor y que me afecta. Intento no castigarme, racionalizar y cuando puedo, fluir. Ese, es mi objetivo. Además de esto, amo la comunicación, escribir y expresarme y ese, es mi trabajo desde mi impulso emprendedor de mi estudio de marketing y comunicación.

Comments 2

  1. Avatar
    Silvia
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    Hola!
    Tremendo blog!
    Te has planteando la posibilidad de hacerte un canal de YouTube.
    Serias más visibles y ayudarías a más personas.
    Ánimos.

    2 enero, 2020
    • Maria
      Maria
      Reply

      Hola, Silvia.
      Muchas gracias por leerme y escribirme.
      He pensado alguna vez lo del canal de youtube pero la realidad es que creo firmemente en el poder de la escritura (a mi es lo que más me sirve y por eso tengo este blog) y en el poder de leer. Con un video no tenemos tanta atención plena y con la lectura se sienten cosas muy potentes. Por eso siempre decimos que un libro es mejor que una película siempre. Además, yo soy capaz de contar más cosas cuando escribo que cuando estoy ante una cámara. Me siento menos vulnerable y me abro más. Un abrazo y gracias por estar ahí.

      3 enero, 2020

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